
TAQUITO DE TRIPA
Abrió pesadamente los ojos, escuchó el ruidoso masticar, de quien come con la boca abierta retacada de comida, de ésta salió una voz cándida, bajita, casi tímida.
– No te muevas demasiado rápido, podrías abrirte las suturas – y como si la psicología inversa hubiera cundido en la cabeza de Estela, ésta se movió rabiosamente.
Un hilito de sangre se dejó ver por el...