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enero 09, 2015

GINA (cuento)

GINA

Lo enterraron con el traje de novio, me hubiera gustado verlo por última vez, aunque fuera así, parecía dormidito, me lo imagino. Dicen que su rostro esbozaba una ligera sonrisa, eso fue siempre lo que me gustó de él, sereno, ecuánime, abogado, mamado de gimnasio, moreno, alto. Quiero pensar que su último recuerdo fue para mí, que me amaba y se sabía amado. Me parece casi un milagro que después del accidente lo hayan reconocido a la primera, ni un rasguño, eso pasa cuando uno se desnuca, tu cuerpo parece como dormido, sin caras de horror, ni sangre, ni vísceras de fuera; en cambio yo, yo, yo quedé como Santo Cristo o peor.

Mi mamá siempre había querido que me casara, que tuviera la boda que ella nunca tuvo, una boda en grande, en salón, un vestidazo, algo así choncho, no como la que ella había tenido con el pobretón de su primo; sí, mi mamá se casó con su primo, por lo tanto la boda que tuvo, fue más o menos jodida, nadie de la familia fue, los testigos fueron unos que iban pasando, y su vestido fue hecho de terlenka del mercado, que fue para lo que alcanzó. Después el huevón de mi papito nos abandonó, en ese mismo instante mi madre se arrepintió toda la vida de la pinchurrienta boda que había tenido, - por lo menos si te divorcias o te dejan, no dirán que no tuviste un fiestón.

Así fue pues que mi mamá, se empeñó en que yo fuera bonita, que en realidad nunca lo fui, grandota, güera y nada más, hombruna un poco, pero tanto gastó mi madre en su propósito, que todas sus quincenas de secretaria se iban en el Avon, pa´ que yo usara cuanto menjurje pudiera mantener mi  “belleza”. Ya para cuanto entré a la escuela patito de turismo, se empeñó en querer pagarme una operación de senos, - mija… así le vas a gustar más a los hombres, estás muy plana y las chichis son importantes, ¡podrías conseguir hasta un doctor!

Y así fue, bueno no conseguí un doctor, pero sí un abogado. Lo conocí en el gimnasio de la colonia riquilla de a lado; ahí se me iba todo mi dinero, en el gimnasio, en verme bien, en cuidar mis siliconas, pero todo empezó a desdibujarse cuando lo conocí, comencé a vivir el Cindirella Dream, Carlos era en verdad un sueño, guapo, con una sonrisa hermosa, buena gente, hogareño, ganaba bien y aguantaba las lambisconerías de la imprudente de mi madre, y mejor aún, me amaba, como un loco, teníamos tantas cosas en común, que lo más natural era, ¡claro, pues casarnos! Mis amigas las más envidiosas no paraban de decir que era muy pronto, que cuatro meses era poco para conocer a alguien, que todavía ni me acababan de cicatrizar las heridas de la operada de chichis y ya quería bodorrio, a mí por supuesto, me valía madre toda opinión negativa, además yo no iba a poner un peso para la boda, Carlos había ahorrado toda la vida, porque también era su sueño. Total que emprendí la búsqueda de vestidos, ¡uy! Mi mamá estaba que no cabía de contenta, con todo mundo me presumía, y nos llevamos mejor que nunca, me dio ternura la vieja.

Listo el vestido, lo de la iglesia y la fecha se resolvió con un pequeño diezmo de ocho mil pesos. Ya estaba pagado el salón y hasta los músicos, él me daba carta abierta para todo, y yo quería que mi mamá estuviera orgullosa, era su única hija, y esta sería la boda que nunca pudo tener, enmendaríamos la mancha de la vida conyugal de mi madre con su familia.

En lo que se pagaba el título en Derecho, Carlos trabajaba en un banco como gerente, y ahí conoció a Rubén, un chamaquito como de 20 años, flaquito, muy simpático, hicieron buena amistad. – Sería salir el viernes en la tarde y regresar el domingo en la mañanita-, Rubén siempre nos invitaba a Cuernavaca, allá sus papás tenían una casita con alberca, siempre nos insistía hasta que esa vez accedimos. Ese fin íbamos a ir a entregar las invitaciones a los ojetes de los familiares de mi mamá, pero cómo decirle que no a Carlos, después de todo un fin de semana de descanso no nos vendría mal, habíamos trabajado muy duro en lo de la boda las últimas tres semanas, así que mi mamá tendría que ir sola a entregarlas, al fin y al cabo la boda seguía su curso, y se darían el quemón de sus vida de lo bien que me iba ir, de lo fabulosa que iba ser mi boda.

Cuernavaca estuvo bien, yo no podía cargarme mejor cuerpo, tanta dieta y ejercicio en pos de la boda se veían, Carlos igual, no podía evitar que Rubén hiciera muina, cada que su novia y la hermana menor de ésta, le echaban miradas cochinas al cuerpo de Carlos, a mí nada más me daba risa, de hecho nunca me había sentido más segura de mí misma, hasta me gustaba que se lo comieran con la mirada, él era mío, mi futuro esposo, mío nada más y me lo demostraba. Ahí tirada junto a la alberca, me cayó el veinte, lo veía como ensueño, ¡me iba casar chingao!

Ya de regreso no me acuerdo bien de nada, o más bien hasta donde me acuerdo, íbamos platicando de lo caro que estaban los terrenos, y ya de ahí no me acuerdo de nada más.

-Esa no es mi hija, ¡esa no puede ser!
-Señora, véala bien por favor.
-¡Qué no! ¡No es! Esa no es…

Me encontraron cuatro días después, en el hospitalito rural, mi mamá me reconoció por el dedo chuequito que siempre he tenido, pero de la cara, dicen que hasta se desmayó de la impresión, pobre de mi jefecita, y sí lo creo era muy panchera. Pues resulta que nos desbarrancamos, como ya te conté, yo no me acuerdo de nada, salí del coma a los seis días, por lo que después me enteré, sólo Rubén y yo la libramos, él ahorita está en el bote, la familia de su novia lo demandó, y como nada más tenía un pié roto, luego luego lo metieron al tambo.

Según el perito, la libré porque iba atrás del conductor, pero librarla es un mero decir, mejor dicho me desgracié la cara, el cuerpo, la vida. Para mi mala suerte no había cirujano en el hospitalucho rural, fractura de cráneo, perdí todos los dientes, tenía la cara desprendida, de la coronilla a adelante, hasta la mitad de la nariz, perdí el ojo izquierdo, de plano se me salió de la cuenca, como cereza en almíbar, y lo único que pudieron hacer por mí, fue coserme la cara como costal de papas, y para que sanaran las suturas, litros y litros de cortisona, que a la fecha me tienen hinchado el cuerpo,  y no me crece el cabello, ando rala, parezco loquita.

Ahora nunca podré casarme, nadie se va fijar en un engendro como yo, lo peor de todo es que perdí al amor de mi vida, Carlos…

-¿Cuál Carlos?
-Pues Carlos, el amor de mi vida…
-Tía, usté nunca se casó.
-Pues por eso, por lo mismo de mi accidente, ve nada más como me chingó la cara.
-¿Cuál accidente? Si usté nació así, que no ve que su mamá metió la pata con su primo, y usté nació así, con la cabeza y la cara maltrecha.
-¿Mi mamá? ¿Cuál primo?
-¡Ay tía! Usté siempre soñando y de fantasiosa, o será que entre más viejita, más pen…

Pobrecita de mi tía, cada que ve a Carlos, mi novio, se le figura que es un amor suyo como de telenovelas, un romance de esos que nunca tuvo, y cómo va tener un romance, si está desfigurada, pero es que eso pasa cuando uno se mete con la familia, así como animalitos, las criaturas salen mal. Ahora que me voy a casar, como que me he vuelto más chillona, más corazón de pollo, y me da mucha tristeza como la tienen en la casa de la risa, rapada, sucia, a medio comer, ya está grande mi tía y yo estoy joven, estoy por empezar una vida, no puedo cuidarla, esa era la angustia de mi tía abuela, quién cuidaría de su “niña”, y ahora que ella no está, quién cuidará de la deforme Gina.




Frida Trejo.
2015


"Carretera". Frida Trejo, 2009.








enero 07, 2015

Rachel Mariana Morgan o Los Hollows

Los seres mágicos nunca pasan de moda, ya hemos tenido series como Harry Potter y Crepúsculo pero siempre hay más. En esta ocasión el misterio, el amor y los trancazos se mezclan para presentarnos  una serie de diez libros, dos novelas gráficas y un compendio de la autora Kim Harrison, se trata de Rachel Mariana Morgan o Los Hollows.






enero 01, 2015

La Ventana Secreta

Si deseas leer y pasar un rato sumergido en una historia emocionante y que no te hable nada de navidad, santa Claus y mucho menos de estas fiestas, te recomiendo leas una novela del amo del suspenso Stephen King titulada La ventana Secreta,  escrito en 1995, la cual narra la historia de un hombre que es un escritor famoso llamado Mort Rainey, quien, tras sufrir el engaño de su esposa, se hunde en una profunda depresión y huye a una casa en el campo donde será presa de una terrible persecución por un hombre que asegura ser el autor de un pequeño cuento que se encuentra publicado en una compilación de relatos donde el mismo Mort Rainey publica. La trama en cada capítulo se va complicando, originando desconcierto en el lector, por lo que si deseas volverte loco de emoción y llegar a descubrir el misterio del porqué esta novela se llama la ventana secreta debes leerlo.
Por cierto,  y como dato curioso,  hay una adaptación  cinematográfica protagonizada por Johnny Depp.





diciembre 29, 2014

La mecánica del corazón.

“La mecánica del corazón" del autor Mathias Malzieu, nos trae una historia de amor conmovedora llena de aventuras y con varios salpicones de fantasía. Esta historia aborda temas del amor, desamor y de algunos de los miedos a los que se enfrenta el primer amor.
De  trama un tanto compleja,  para los que están acostumbrados a las clásicas historias donde el amor es truncado por la sociedad. Aquí, tenemos a un niño de nombre Jack con una problema, tiene que seguir 3 reglas:
*Uno: No toques las agujas.
*Dos: Domina tu cólera.
*Tres: No te enamores nunca.

 La historia parte del  problema de Jack: a falta de corazón, su querida Doctora Madeline lo salvo poniéndole un reloj como corazón, ya que este, en principios de su nacimiento, se congeló. Desarrollada en ciudades como Edimburgo, Paris y Andalucía, Jack se ha enamorado de una pequeña cantante y corre en busca de su gran amor, pero al viajar,  este pequeño entenderá que la mecánica del corazón depende de estas simples pero impactantes reglas.

Revive tu primer amor junto con Jack en este libro. 




diciembre 19, 2014

TAQUITO DE TRIPA



TAQUITO DE TRIPA



Abrió pesadamente los ojos, escuchó el ruidoso masticar, de quien come con la boca abierta retacada de comida, de ésta salió una voz cándida, bajita, casi tímida.

– No te muevas demasiado rápido, podrías abrirte las suturas – y como si la psicología inversa hubiera cundido en la cabeza de Estela, ésta se movió rabiosamente.

Un hilito de sangre se dejó ver por el rayo de luz que se proyectaba del techo, lo demás en penumbras. Comprendió al instante de lo que se trataba, el dolor, las ataduras y el penetrante olor a cloroformo, supo en ese momento que era su fin.

– Llora, por favor – le aconsejó la voz.

Ahora recordaba, era él.



Siempre le intrigaron los hombres solitarios, esta no era la excepción, clavó sus ojos sobre él, de figura alta y delgada, rasgos finos pero acentuados por la barba tupida.

– Toma te regalo un panfleto – le estiró la mano interrumpiendo su lectura. – Es importante que hagamos consciencia como sociedad de la crueldad animal que es aplicada en los rastros, los daños a la salud que causa el consumo de carne animal…

– No como carne de animales – él replicó inmediatamente.

Con una sonrisa en la cara y sin permiso, se sentó en la mesa, Journal American College of Surgeons y un té, acompañaban al que después concluyó que era el Doctor.

La casa era magnifica, antigua como lo son en la Nueva Santa María, oscura y fría, de techos altos y de un gusto simple en la decoración, sólo unas xilografías shunga decoraban la sala, pidió pasar al baño, una toalla, un jabón dentro del celofán y un rollo de papel nuevo, era todo, no había espejo, le llamó la atención que no había ninguno, ni en la sala, ni en el comedor; aunque los muebles y demás enseres en el interior de la casa eran evidentemente antiguos, todo olía a limpio.

– Cabernet o merlot – preguntó el Doctor mostrando las botellas.

– No lo sé, me da igual­ – replicó Estela, quien para entonces comenzaba sentirse aún más atraída a él.

La mesa de caoba se adornó con sopa de queso, ensalada de manzana, y berenjena al horno.

– ¿Tú no vas a comer? – en tono juguetón.

– Ahorita no, al rato – replicó con una sonrisa de oreja a oreja, Estela respondió con otra.

Ella le contó una historia ridícula del porqué había dejado de comer carne, de cómo dejó de usar productos testados en animales, y que ahora todo, o casi, todo lo que ella consumía, lo cultivaba en la terraza de su departamento, que era muy liberal con la sexualidad femenina, de izquierda y tranquilamente atea. El Doctor la miraba con lo que ella dedujo que era atención y por cortesía le preguntó, acerca su historia vegetariana.

–No fue por convicción, comenzó a enfermarme la carne. – guardó un breve silenció y de pronto un exabrupto – ¡Cómo extraño los tacos de tripa! – contestó perdiendo la compostura por unos segundos; Estela soltó una risita.

El vino la había mareado muy pronto, seguramente era porque nunca tomaba cosas finas, pensó. La tomó de la mano y la guió hasta unas escaleras, con cuidado la ayudó a bajar, seguía mareada. La desnudó, sus pechos firmes y los pezones duros, no sólo por el frío de la habitación, Estela estaba completamente excitada, él se desnudó, comenzó a tocarla con vehemencia, se incorporó con dificultad para intentar besarlo, la tumbó, comenzó a atarla a la mesa, por primera vez probaría las mieles del bondage, pensó, – relájate… –, visión borrosa; las cuerdas apretadas, comenzaban a ponerle las manos y los pies fríos, el sonido de metales, charolas y frascos. Oscuridad y silencio total. 

La mesa de caoba se adornó con vino tinto, Annals of Surgery, un plato decorado con lechuga, sobre de ésta un taquito de tripa y helado de vainilla.


Frida Trejo. 
2014


Xilografía shunga. "El sueño de la esposa del pescador", Katsushika Hokusai, 1820.

















diciembre 10, 2014

Paseo Inédito del 10 al 17 de diciembre.

¿Estas aburrido o tienes mucho tiempo libre? Te traemos una serie de exposiciones, recorridos, conciertos, muestras artísticas que no te puedes perder y que son solamente económicos.
Miércoles 10
Disfruta del ciclo Contra el silencio todas las voces en el centro Cultural José Martí ubicado en Dr. Mora 1, Col. Centro, Delegación Cuauhtémoc, con el documental Deuda de Vida realizado en México el 2011 por David Palestino, Aida Bañeres y Paulo Rodríguez. Que trata sobre el contexto actual de la vida dentro de una prisión muy peculiar, donde un grupo de internos comparten sus experiencias dentro de un Centro de Readaptación Social de México. Mientras, los vemos cumplir con sus sentencias o luchar por una liberación anticipada: no todos lo logran. Entrada libre.

Jueves 11
El Museo del Estanquillo ubicado en Isabel la Católica No. 26, esquina Madero, Centro Histórico, Delegación Cuauhtémoc te invita a la Jornada de mesas de debates La cultura: herramienta para la prevención de la violencia de género de 10:00 a 17:00 horas. El programa es el siguiente:
Mesa 1: El papel del arte para la prevención de la violencia de género.
Mesa 2: Acciones institucionales para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas.
Mesa 3: La escuela: Trinchera para prevenir la violencia de género.
Mesa 4: Por una cultura incluyente. Al finalizar las mesas de debates, la cantautora Gabriela Serralde, ofrecerá un concierto. Se extenderá constancia de participación.

Viernes 12
Visita la exposición  “La Chinche” ahora presentando a: Patricia Alpízar, en el Museo Experimental El Eco, ubicado en James Sullivan 43, Col. San Rafael, Ciudad de México, hasta el 15 de enero.

Disfruta de la Danza Japonesa-Ginreikai en el Teatro Sergio Magaña en Sor Juana Inés de la Cruz núm. 114, colonia Santa María La Ribera, a las 20:00 hrs. el Nihon Buyo es una danza clásica japonesa que enseña a cultivar el alma y el cuerpo para así poder transmitir al público la estética y la profundidad de los sentimientos recuerda que el tienes hasta el  21 de diciembre.
$127 Entrada general
50% de descuento a estudiantes, maestros, militares, trabajadores de gobierno e INAPAM con credencial vigente

Sábado 13
No olvides asistir al Desfile de Alebrijes, llenando de color la Ciudad de México. Se compone de los Alebrijes Monumentales del Museo de Arte Popular. El recorrido será de la Glorieta del Ángel de la Independencia hasta Álvaro Obregón en la  Ciudad de México.



Con motivo del 50° aniversario de Danza del Museo de la Ciudad Danza Folclórica en conjunto con El Ballet de la Universidad Autónoma del Estado de México presenta un recorrido por las expresiones dancísticas folclóricas más representativas del país. En el Museo de la Ciudad de México, Pino Suárez núm. 30, colonia Centro. Entrada libre.

Domingo 14
El festival Luces De Invierno en Cenart  ubicado en en México, Río Churubusco 79 esq.Tlalpan, Mtro.General Anayaa presentando a Haciendo el Mal y Hello Seahorse. Entrada libre  a partir de las 18:00 horas en las áreas verdes.

Lunes 15
Asiste a la degustación de talleres donde se ofrecerán combos 2x1 y talleres emergentes que integran la oferta en el Ciclo 9 de la Unidad de Vinculación Artística.  en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, unicado en Av. Ricardo Flores Magón No. 1, Col. Nonoalco-Tlatelolco, Del. Cuauhtémoc, Distrito Federal, y disfruta de la exposición, tienes como límite hasta enero del 2015.

Martes 16
 Asiste al taller de teatro: Los Fantasmas de Scrooge en el Centro Cultural José Martí - Delegación Cuauhtémoc a las 19:30 horas. Entrada libre Cupo limitado, Basada en la novela Cuento de Navidad  en  la época de Navidad en Londres.
Miércoles 18

Asiste al Concierto Navideño del Coro Gabriel Saldívar y Orquesta Filarmónica Juvenil de la Ciudad de México en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli  ubicado en Periférico Sur 5141, Col. Isidro Fabela., Delegación Tlalpan, a las 20:00 horas. Entrada libre.





noviembre 28, 2014

Camino a Comala


Camino a Comala

Pedro Páramo huele a copal y piloncillo, su piel raspa como mecapal duro en la frente. Los labios se cuartean como tierra yerma, y los pies duelen, huele a piel quemada, a sebo seco, a muerte, y a muerto, a la bastardía de la sangre y a la polvareda fresca.

En qué espejismo nos reflejamos ahora, hoy; si todos somos hijos de Pedro Páramo.

Rulfo pinta con grana cochinilla el alma mexicana post revolucionaría, un pueblo que aún llora a sus hombres, a los cabrones que lo abandonaron, ser bastardo duele hasta los huesos, a todos nos duele, apátridas de padre y madre. Es que siempre estamos en la búsqueda del origen, del aquí y ahora, por eso sólo la muerte nos da cobijo como una madre tibia, terrosa, como el niño que duerme en el regazo de la madre. Mientras algunos, vivos o muertos, nos quedamos en el limbo cultural, desorientados, a nuestra suerte y a los espejismos. Podemos llegar a Comala con el alma, nos leemos ahí mismo, nos reconocemos, nos vemos penando, asusta tanto realismo, conmueve tanta magia.

Si todos somos hijos de Pedro Páramo, todas entonces somos Susana San Juan, la cuerda que prefiere vivir en la locura, porque ante lo crudo de lo vivido preferimos el realismo mágico, así, dualidad de cosmogonías, estar y no estar en el petate al hacer el amor, Susana San Juan no es niña, ni vieja, es tiempo.

¿Qué sería de nosotros sin Pedro Páramo? Somos un pueblo que abraza su orfandad, que se enorgullece de ser bastardos; ni españoles, ni aztecas, mexicanos por generación espontanea, peregrinos a Comala, siempre.  Adoradores de fantasmas de carne y hueso, amantes de lo efímero y lo real. México arriba y abajo, en el cielo como en la tierra. ¿Qué es ser mexicano?

Ser padre y madre, tiempo y carne, polvo y sangre, Juan, Miguel, Eduviges, Susana, Pedro el padre, el hijo y el bastardo.

Frida Trejo
2014
Foto: Frida Trejo, 2009





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